Cada persona es diferente. Por eso la terapia también debería serlo.
No creo en las soluciones prefabricadas ni en aplicar el mismo protocolo a todo el mundo.
Cada persona llega a terapia con una historia diferente, unas necesidades distintas y una forma única de entender lo que le ocurre.
Por eso adapto el proceso terapéutico a cada caso, combinando diferentes herramientas y estrategias según lo que necesites en cada momento.
Mi objetivo no es encajarte en una teoría.
Mi objetivo es ayudarte.
Lo que creo sobre la terapia
No creo que haya personas rotas.
No creo que una etiqueta defina a nadie.
No creo en las soluciones mágicas ni en fórmulas que sirvan para todo el mundo.
Creo que muchas veces se hace lo mejor posible con los recursos disponibles en cada momento.
Creo que comprender ayuda, pero que comprender por sí solo no siempre es suficiente.
Creo que el cambio necesita práctica, experiencia y tiempo.
Creo que la terapia puede ser profunda sin ser fría.
Y creo que todas las personas tienen más recursos de los que imaginan, aunque a veces sea necesaria ayuda para encontrarlos.
El primer paso: entender qué está pasando
Muchas veces llegamos a terapia con una mezcla de emociones, pensamientos, síntomas y experiencias que cuesta ordenar.
Por eso una parte importante del trabajo consiste en comprender qué está ocurriendo, cómo se mantiene el problema y qué factores pueden estar influyendo en él.
No para quedarnos atrapados en el análisis.
Sino para construir un mapa que nos permita avanzar.
Comprender no siempre es suficiente
Muchas personas entienden perfectamente lo que les ocurre.
Saben qué les hace daño.
Saben qué deberían hacer.
Y aun así siguen sintiéndose bloqueadas.
Esto ocurre porque el cambio no depende únicamente de comprender las cosas racionalmente.
Necesitamos trabajar también con emociones, hábitos, experiencias, relaciones y formas de responder que llevan años funcionando de una determinada manera.
Una terapia práctica
Dependiendo de tus necesidades, podemos trabajar con:
- Regulación emocional.
- Gestión de la ansiedad.
- Trabajo con autoestima.
- Relación con los pensamientos.
- Valores y dirección vital.
- Autocompasión.
- Relaciones y apego.
- Procesamiento de experiencias difíciles.
- Recursos para el día a día.
No utilizaremos todas las herramientas.
Utilizaremos aquellas que tengan sentido para ti.
La terapia también ocurre fuera de la sesión
La sesión es un espacio para comprender, explorar y trabajar.
Pero la mayor parte de la vida ocurre fuera de ella.
Por eso, cuando tiene sentido, suelo proponer ejercicios, reflexiones o pequeñas tareas que ayuden a trasladar el trabajo terapéutico al día a día.
No se trata de hacer deberes.
Se trata de crear oportunidades para practicar, observar y generar cambios reales.
Mi objetivo
Mi objetivo no es que dependas de la terapia.
Mi objetivo es ayudarte a comprender mejor lo que te ocurre, desarrollar recursos propios y construir una vida más coherente con lo que realmente es importante para ti.
